No escatimarás
― Si quieres que esté contento como perro con hueso a estrenar, no escatimarás en elogios. Alabarás su órgano adjunto durante varios minutos, cada día si te resulta factible. ∙ La autora te sugiere que uses las siguientes frases: «¡qué colosal!», «¡el más grande que vi sin lugar a dudas!», «¡enooooorme!, ¡es egregio, te felicito!». ∙ Recordarás: lo que él más ama en este mundo es su órgano adjunto, todo piropo que tu boca profiera hacia él es el mejor regalo que le puedes hacer. .






